🔊 Música, Religión y Depresión #6

musica y depresion

La música tiene un efecto mucho mayor sobre las emociones humanas de lo que la gente cree, pues puede vigorizar, levantar los ánimos, deprimir y, en ciertos casos, agravar el cuadro. No solamente puede crear disposiciones de ánimo, sino también perpetuarlas o eliminarlas.

Para comprobar el poder que la música ejerce sobre la gente, basta ver lo que ocurre durante un desfile Sus talantes cambian con las diversas tonadas que ejecutan las distintas bandas. El cuerpo tiende a mecerse o a pulsar rítmicamente en relación directa con la música, sea folklórica, patriótica, cadenciosa o frenética.

Hasta que los modernos métodos de comunicaciones posibilitaron la difusión de todo tipo de música en el mundo, pareciera que cada cultura cultivó su propia música. En cierta medida, la civilización occidental brindó la más alta expresión musical El arte musical no se desarrolló plenamente en un alto grado de perfeccionamiento en otros países, debido a la influencia de las diversas religiones de sus respectivas culturas.

La música alegre se vio limitada casi exclusivamente a la civilización occidental, en razón de que hasta hace pocos años el cristianismo y el judaísmo ejercieron su máxima influencia sobre la música occidental. El paganismo, principal factor de influencia sobre la música en otras partes del mundo, se vio siempre dominado por la endecha y el canto. Esa música utiliza mayormente los tonos menores o tristes. 

En el Antiguo Testamento, los hombres expresaban por medio del canto una alborozada relación con Dios.
El Nuevo Testamento menciona el hecho de que la primera característica o evidencia del Espíritu Santo en la vida de un cristiano es un cántico en el corazón y una alabanza por medio de una melodía (Efesios 5:18-20) Como resultado de ello, el cristianismo ha contribuido al mundo algunas excelsas páginas musicales, ideadas por Dios como instrumento de bendición para las emociones humanas.

En un post anterior demostramos que las emociones del hombre son influenciadas por su mente. La música es una excepción a esa regla pues, al igual que los medicamentos, puede ejercitar su influencia sobre las emociones pasando por alto la mente. Es por ello que así como regulamos el tipo de medicamentos que consume la familia, es importante que regulemos el tipo de música que escuchamos en nuestros hogares. 

La música afecta nuestras disposiciones de ánimo

En esta era de la depresión, la música moderna tiende a ser deprimente, sea porque los autores están deprimidos y la música refleja sus talantes, o porque la música en sí misma es deprimente. Muy a menudo las dos causas son válidas. Algunos culpan a Satanás por este uso perjudicial de la música, en un intento de desmoralizar a la gente. Me inclino a creer que es el natural resultado de eliminar a Jesucristo de la vida de uno.

Al analizar cuidadosamente la letra de muchas canciones populares, se constata que su tema está compuesto de quejas y lamentaciones. Lo tétrico y lo desastroso pareciera ser el ominoso elemento constitutivo de la música moderna.
¡ Lo último que se le debe ofrecer al deprimido es este tipo de música ! Pero aunque parezca raro, debido a su talante deprimido, puede que prefiera esa música.

Debido al control ateo de los medios de comunicación, lo que antes fue la alegre música occidental, está degenerando rápidamente semejándose a las tonadas que escuché en la India, el África y la China. A menos que el músico sea llenado con el Espíritu Santo, creará música morbosa, pesimista y negativa, con cadencias perjudiciales. Hoy en día necesitamos el retorno a una música feliz.

Un cierto día al abandonar en mi vehículo el cementerio de Forest Lawn, en Los Ángeles, me asombré porque lo hacía cantando. Tuve el privilegio de participar de un servicio funerario por la muerte de un querido amigo y maestro que ejerció una significativa influencia espiritual en mi vida. Mi primera reacción al darme cuenta de que cantaba, fue de culpabilidad, porque tradicionalmente se supone que estemos tristes al despedir los restos mortales de alguien que amamos.

Pero al reflexionar un poco, comprobé que lo que yo entonaba era el eco del coro del “Aleluya”, que se cantó al finalizar el servicio religioso. El jubiloso canto que declara el triunfo del cristiano sobre la muerte suplantó con gozo a la tradicional tristeza. 

Ha quedado perfectamente establecida la capacidad de la música para afectar nuestro talante. Y esto que decimos se remonta a los tiempos del rey Saúl, de Israel, quien cuando el “espíritu malo” venía sobre él (probablemente un espíritu depresivo), llamaba a David, el dulce salmista de Israel, para que tocara con su arpa. Las hermosas melodías del arpa ejecutadas por un músico espiritual, tenían un efecto calmante sobre el humor de Saúl (1 Samuel 16:23).

Música en el hogar

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En todos los hogares debería haber música a raudales, pero no cualquier tipo de música. La música sana e inspiradora tiene la facultad de reducir las fuentes menores de irritación y los desagradables ruidos del hogar. Además, puede mejorar el humor de los niños y adultos. Dado que las mañanas de los domingos parecieran fomentar tanta irritación y conflicto en los hogares cristianos cuando la familia se apura a tomar el desayuno y a dar los toques finales a ciertas cosas que quedan por hacer, y finalmente sale desordenadamente rumbo a la escuela dominical, el padre inteligente, consciente de este barullo dominguero, pero también consciente del efecto tranquilizador de la música, conecta la radio o el tocadiscos con melodías de alabanza y exaltación. ¡ Nadie que escuche “Castillo fuerte es nuestro Dios” o “Jesús reinará”, puede quejarse mientras toma el desayuno !

Alguien que estudió a fondo la influencia que la música ejerce en el hogar, sugirió que debemos tocar música estimulante por la mañana, música actica a medio día y música reposada por la noche. Estamos convencidos de que una de las mejores maneras en que una familia cristiana puede contrarrestar la casi universal tendencia de la juventud por la música estridente o las baladas pesarosas, que generalmente van en detrimento de su desarrollo emocional, es proveerles una alternativa creadora. Es la única manera de estimularlos a un sano apetito por buena música.

Si nosotros, o algún miembro de la familia, somos propensos a la depresión, debemos escoger cuidadosamente la música que llevamos al hogar. Asegurémonos de que tenga un efecto gozoso y de exaltación sobre nuestra emociones. No permitamos que sean las circunstancias las que determinen la música que escojamos, y rechacemos toda música que haga juego con nuestro estado de ánimo. Busquemos la música que ejerza una influencia positiva en nosotros y en los miembros de nuestra familia. 

Difícilmente encontramos un lugar menos apropiado para cantar que la celda de una prisión. Sin embargo, el apóstol Pablo, junto con Silas, su compañero de viaje, utilizaron tal ocasión para reconfortar su espíritu por medio del canto.
El capítulo 16 de Hechos de los Apóstoles, relata su encarcelamiento por predicar el evangelio y arrojar fuera un espíritu maligno que moraba en una joven. No solamente fueron confinados a una celda carcelaria, sino castigados brutalmente y con sus manos y pies en un cepo. En lugar de quejarse a Dios y sentir lástima de sí mismos, comenzaron a cantar y alabar al Señor. El resultado de esa actitud les permitió adquirir un marco espiritual apropiado que les capacitó para ser instrumentos de Dios en llevar al primer europeo al conocimiento salvador de Jesucristo, lo que mantuvo y elevó más aún su alegría y buen humor.

La Biblia nos enseña que un corazón libre de culpa y en concordancia con Dios, engendra un espontáneo y gozoso himno de acción de gracias Una vida y un corazón vacíos de Dios, tienden a producir y a responder a una música disidente y quejumbrosa El autor de Proverbios 29:6 explica que “el justo cantará y se alegrará”, y a lo largo de toda la Biblia encontramos la verdad de que la relación de las personas con Dios y el conocimiento de sus maravillosos caminos y obras, engendran cantos. Consideremos los siguientes pasajes: “Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra” (Isaías 12:5). “Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosques y todo árbol que en él está; porque Jehová redimió a Jacob, y en Israel será glorificado” (Isaías 44:23).

El gran cantor de Israel exclamó: “Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno ; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas sus generaciones” (Salmo 100).

El resultado emocional de una música gozosa y estimulante es altamente beneficiosa, similar al que se obtiene por la acción de gracias y por la conversación. Una música apropiada ayudará a nuestro bienestar y a evitar la tendencia depresiva. De la misma manera que la depresión alimenta a la depresión, el gozo alimenta el gozo. La música puede coadyuvar a crear una excelente actitud mental, la cual al acompañarse de un adecuado esquema pensante nos ayudará a evitar la depresión.

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